En medio de un entorno regional marcado por tensiones geopolíticas, crisis económicas y transformaciones energéticas, las elecciones en Colombia 2026 podrían redefinir la relación económica y comercial con Venezuela. Este escenario plantea tanto oportunidades estratégicas como riesgos estructurales para ambos países.
Así lo advierte José Andrés Rueda Montaño, docente de la Maestría en Administración (MBA) de la Universidad de América, quien analiza los posibles escenarios y sus implicaciones económicas, comerciales y de seguridad en la frontera colombo-venezolana.
José Andrés Rueda Montaño, docente de la Maestría en Administración (MBA).
Foto: Dirección de Comunicaciones de la Universidad de América.
¿Por qué las elecciones en Colombia impactan la relación con Venezuela?
Según el experto, la frontera entre Colombia y Venezuela concentra tres dimensiones clave: el comercio bilateral, la seguridad ligada al narcotráfico y la reconstrucción económica de Venezuela. A esto se suma el papel estratégico de Estados Unidos en la región, lo que convierte la relación binacional en un tema geopolítico de alto impacto.
De acuerdo con el Banco Mundial, el Producto Interno Bruto de Venezuela en 2024 se ubicó en alrededor de US$119.800 millones, un nivel similar al de inicios de los años 2000. Esto evidencia una economía deteriorada, pero con potencial de recuperación en el mediano plazo.
Comercio Colombia-Venezuela: cifras actuales y potencial de crecimiento
La relación comercial entre ambos países muestra señales de reactivación:
- 2025: intercambio cercano a US$1.170 millones
- 2007 (pico histórico): aproximadamente US$7.000 millones
Esta brecha refleja el impacto de la crisis venezolana, pero también el potencial de crecimiento si se estabilizan las condiciones políticas y económicas.
Escenarios posibles tras las elecciones en Colombia
Rueda Montaño plantea que los resultados electorales en Colombia serán determinantes para el rumbo de la relación económica con Venezuela, configurando dos escenarios principales:
1. Divergencia política y económica
Si Colombia mantiene su enfoque actual mientras Venezuela avanza hacia una mayor apertura económica, podrían surgir: desconfianza bilateral, diferencias regulatorias y menor aprovechamiento de oportunidades comerciales.
2. Alineación estratégica y apertura de mercados
Un eventual gobierno con enfoque promercado podría fortalecer la relación con Estados Unidos, impulsar la inversión extranjera y promover una agenda conjunta centrada en seguridad, migración ordenada y desarrollo productivo.
“Colombia podría convertirse en un socio natural para la reconstrucción venezolana, gracias a su cercanía geográfica, complementariedad productiva y experiencia empresarial”, señala el académico.
Sectores con mayor potencial de integración económica
Diversos sectores podrían beneficiarse de una reapertura sólida de la economía venezolana, entre ellos:
- Alimentos y agroindustria
- Construcción e infraestructura
- Energía, gas e hidrocarburos
- Comercio minorista y logística
- Salud y servicios financieros
Históricamente, Venezuela contó con industrias robustas hoy debilitadas. A comienzos de siglo producía entre 3 y 4 millones de toneladas de acero y cerca de 600 mil toneladas de aluminio al año, mientras que actualmente estos niveles son marginales. La recuperación de estas capacidades podría impulsar cadenas productivas regionales.
Asimismo, el país vecino cuenta con recursos estratégicos como hierro, bauxita, oro y minerales críticos, lo que abre oportunidades en industrias tecnológicas y energéticas.
Seguridad en la frontera: el principal riesgo
No obstante, el principal riesgo sigue siendo la seguridad en la frontera. Regiones como el Catatumbo concentran economías ilegales vinculadas al narcotráfico, minería ilícita y presencia de grupos armados. En 2025, la producción de cocaína en Colombia superó las 3.000 toneladas, según estimaciones internacionales, lo que evidencia la magnitud del desafío.
Para el experto, sin avances en seguridad, formalización comercial y reglas claras de inversión, cualquier proceso de reapertura podría fortalecer tanto la economía legal como la ilegal.
Relación Colombia-Venezuela: una oportunidad condicionada
El análisis concluye que la relación entre Colombia y Venezuela se encuentra en un punto de inflexión. Un escenario de alineación estratégica podría impulsar el crecimiento, la inversión y la cooperación energética. Sin embargo, las diferencias políticas o la falta de control en la frontera podrían limitar estos beneficios.
“Más que una oportunidad automática, este momento representa una prueba de coordinación regional. El reto será transformar el potencial económico en desarrollo sostenible, sin permitir que las economías ilegales capturen ese proceso”, concluye Rueda Montaño.
Responsabilidad de las opiniones publicadas.
Las opiniones presentadas en este espacio corresponden exclusivamente a sus autores y no reflejan necesariamente la postura institucional de la Universidad de América.
A través de esta sección, la Universidad fomenta un diálogo abierto, plural y respetuoso, que busca enriquecer la reflexión sobre la educación superior en Colombia desde diversas perspectivas.
- Autor: José Andrés Rueda Montaño


