- Autor: Luz Rocío Corredor
La coordinadora del programa de Negocios Internacionales de la Universidad de América, Luz Rocío Corredor, analizó la viabilidad de que Trump logre sentar en una misma mesa a los líderes de Ucrania y Rusia en un eventual proceso de negociación. Según la especialista la posibilidad es limitada debido a las posiciones inflexibles de ambos países.
Coordinadora del programa de Negocios Internacionales Luz Rocío Corredor.
Foto: Dirección de Comunicaciones Universidad de América.
Ucrania mantiene una postura clara de “cero concesiones territoriales”, sustentada en el principio de soberanía reconocido por la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Según el Barómetro de Seguridad de Kyiv (2024), el 82 % de la población ucraniana rechaza cualquier cesión territorial como condición de paz.
Por su parte, Rusia insiste en el reconocimiento de la anexión de Crimea (2014) y de las regiones ocupadas en el Donbás. Este punto es irreconciliable en el corto plazo, pues para Moscú constituye un mínimo no negociable.
Aunque Trump podría ejercer presión sobre Kiev con base en la ayuda militar y financiera que aporta EE. UU. —que en 2023 superó los 70.000 millones de dólares—, cualquier escenario que implique renuncias territoriales generaría un quiebre con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y con la Unión Europea, actores clave que respaldan a Ucrania desde el inicio de la invasión en 2022.
Factores geopolíticos que condicionan una cumbre de paz
Para la experta, un eventual acercamiento impulsado por Trump dependería de una serie de factores diplomáticos y geopolíticos, entre ellos:
- Reducción del apoyo occidental: si EE. UU. (Estados Unidos) y la UE (Unión Europea) disminuyen sustancialmente la ayuda, Ucrania podría verse forzada a flexibilizar su posición. Actualmente, el Fondo Monetario Internacional estima que Kiev depende en más de un 40 % de su presupuesto del financiamiento externo.
- Garantías de seguridad a Rusia: Moscú podría aceptar un alto al fuego parcial si se le ofrece neutralidad ucraniana frente a la OTAN.
- Postura de China: Beijing representa un actor de veto o de apoyo decisivo. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), China representa hoy el 20 % del comercio exterior ruso, lo que le da un margen de presión sin precedentes.
- Unidad occidental: cualquier negociación auspiciada por Trump debe contar con el aval de la OTAN y la UE. De lo contrario, se fracturaría la coalición que ha sido el pilar de la defensa ucraniana.
¿Cambiaría el orden mundial si Trump logra un acuerdo en la negociación entre Ucrania y Rusia? Impactos en OTAN y la Unión Europea
Un acuerdo mediado por Trump tendría implicaciones profundas para la seguridad global y para la estructura del orden internacional:
- Precedente internacional: sentaría un precedente riesgoso en el derecho internacional, pues avalaría la idea de que las conquistas militares pueden traducirse en reconocimiento diplomático. Según Freedom House (2024), esto podría incentivar reclamaciones territoriales en al menos 12 zonas de conflicto activo en el mundo.
- Credibilidad de EE. UU.: si Washington empuja a Kiev a concesiones, se debilitaría la confianza de sus aliados en su rol de garante de seguridad. Países como Taiwán, Corea del Sur o Polonia podrían replantear su dependencia estratégica.
- OTAN bajo presión: Trump ha cuestionado reiteradamente el gasto en defensa de los países europeos. Un acuerdo percibido como favorable a Rusia podría llevar a exigir que el gasto militar aumente del actual 2 % del PIB (Producto Interno Bruto) —meta fijada en 2014— hasta niveles cercanos al 3 o 5 %, lo que sería insostenible para varias economías de la UE.
- Autonomía estratégica europea: la UE probablemente aceleraría sus planes de defensa independiente, una aspiración que ya se materializa en el Plan Estratégico Brújula 2030.
- Vulnerabilidad ucraniana: un acuerdo con concesiones dejaría a Ucrania debilitada, con pérdida de legitimidad interna y externa. Según encuestas del Centro Razumkov (2024), más del 70 % de los ucranianos considera que un acuerdo territorial equivaldría a una “derrota nacional”.
Luz Rocío concluye que, más que un escenario de paz sostenible, un eventual éxito de Trump correría el riesgo de ser un acuerdo pragmático que fragilice el orden internacional y legitime la política de hechos consumados. Para la academia, este caso ilustra cómo la diplomacia internacional contemporánea enfrenta el dilema entre realpolitik y principios normativos del derecho internacional.


